En ocasiones las organizaciones se preocupan por el valor de un ejecutivo en términos de costo y logros cuantificables que éste pueda generar.
En la actualidad muchas empresas siguen cometiendo el error de ocupar cargos de jefaturas con expertos gestores y no con líderes.
Algunos expertos creen que es necesario fijarse en los siguientes rasgos para considerar a la nueva generación de líderes de una empresa.
La oferta de profesionales disminuye año tras año en una tendencia demográfica inexorable; la retribución ya no es la lazada mágica que atrapa y retiene el talento; la estabilidad en el puesto no es el vínculo estrella del contrato emocional...
Esa, o parecida, debe ser la pregunta que se hacen muchos directivos cuando alguien -fundamentalmente, un jefe- les da su opinión sobre alguna actuación suya digamos no muy adecuada.
Junto al “esqueleto” de un programa de mentoring existen una serie de herramientas que ayudan en el buen funcionamiento del proceso: la existencia de foros para mentees, información de respaldo en la intranet para mentores, actividades paralelas que facilitan y permiten dar visibilidad al trabajo de los mentores, etc.
Desde que se publicó “The War for Talent” (La Guerra del Talento) en The McKinsey Quarterly, la palabra talento se ha puesto de moda hasta el punto de que el paradigma básico, hoy por hoy, en Recursos Humanos parece ser la denominada Gestión del Talento.


